
Por Mirna Gurina (Concejal y Presidenta del PJ de Magdalena). Los presupuestos públicos no son hojas de números. Son la traducción contable de las prioridades de quien gobierna. Por eso, cuando uno se sienta a leer la rendición de cuentas 2025 que el Intendente Lisandro Hourcade acaba de elevar al Concejo Deliberante, lo que aparece no es una planilla: es un retrato. La fotografía es la siguiente.
Al cierre de 2025, la Municipalidad de Magdalena tenía mil doscientos setenta y cinco millones de pesos depositados en cuentas del Banco Provincia, generando ciento siete millones en intereses por plazos fijos en el último trimestre. La misma rendición muestra que la deuda con proveedores locales creció un 64 por ciento durante el año, pasando de doscientos trece a trescientos cincuenta millones.
Mientras esto pasaba, la Oficina de Presupuesto reconoció trimestre tras trimestre que la demanda de salud pública era mayor que la presupuestada. Cuatro veces se firmó la misma justificación. Cuatro veces no se corrigió. Salud subpresupuestada y caja inflada: esa es la fotografía.

